¿Es seguro Vietnam? 41 noches allí y las 3 cosas que sí me pasaron
Bánh mì de 10.000 dong en un puesto a pie de playa en Da Nang. Semanas comiendo así y ni un problema
Sí, Vietnam es seguro. Llevo tres viajes, 41 noches dormidas solo en Da Nang y una semana en Hoi An, y he andado de noche por sitios donde en España iría con precaución y en modo alerta.
No me han robado. No me han intentado timar de forma agresiva. Y en la playa la gente deja sus cosas en la arena y se va a bañar. Si vienes preguntándote si te van a atracar, la respuesta corta es que no, y puedes dejar de leer aquí.
La respuesta larga es más interesante, porque a mí sí me pasaron cosas. Tres, para ser exactos. Y ninguna de las tres es la que te imaginas cuando escribes “es seguro Vietnam” en Google.
No me robaron la mochila: me encontré una reseña de 10 puntuando un hotel, firmada con mi cuenta, que yo no había escrito.
No me atropellaron: descubrí que casi ningún español que alquila una moto allí está conduciendo legalmente.
Y no me intoxiqué con comida callejera, que es lo que todo el mundo teme. Me intoxiqué en un restaurante mexicano para turistas.
Esto no es una lista de consejos copiados de otras guías. Es lo que me ha pasado a mí, con las fechas, los precios reales en dong y las capturas. Y también lo que no sé, que lo vas a leer varias veces, porque en un artículo sobre seguridad decir “no lo sé” es parte del trabajo.
Y una advertencia de alcance, que me parece más honesta que fingir que conozco el país entero: todo lo que te cuento es de Da Nang y de Hoi An, que es donde he dormido esas 41 noches.
No he pisado Hanói ni Ho Chi Minh, así que de esas dos no te voy a hablar. Lo de la moto y lo de la comida vale para todo Vietnam, porque la ley es la misma y el criterio también. Lo de la playa es de Da Nang.
⚠️ La respuesta rápida: Vietnam es un país seguro para el viajero, y el riesgo real no está donde lo buscas.
Lo que de verdad te puede fastidiar el viaje, por orden de probabilidad:
- El tráfico: el riesgo número uno y con diferencia. Y el que más gente asume alegremente alquilando una moto sin permiso válido.
- La comida: no por la calle, sino por el sitio equivocado. Dos días en cama.
- El mar: solo hay una zona marcada como segura, el resto ondea bandera roja, y los socorristas no están cada cinco metros.
- Tus datos y tus tarjetas: lo más aburrido y lo único que me ha costado dinero de verdad, aunque me lo devolvieran.
Las 3 cosas que me pasaron, de un vistazo
| Qué pasó | Dónde y cuándo | Qué me costó | Qué hago hoy |
|---|---|---|---|
| Una reseña de 10 desde mi cuenta que yo no escribí | Da Nang, agosto 2024 | 0€, pero el hotel desapareció de Booking | Viajo con datos propios y no entro en wifis que no conozco |
| Descubrir que casi nadie conduce legal | Da Nang, agosto 2026 | 0€ | Solo eléctrica de menos de 4 kW, y con las cifras por escrito |
| Diarrea y fiebre, dos días en cama | Hoi An, abril 2026 | 0€, paracetamol y agua | Llevo siempre carbón activo y botiquín para la diarrea |
| Tarjeta clonada y usada a 14.000 km | Bali, no Vietnam | Devuelto entero por el banco | Miro los movimientos cada pocos días mientras viajo |
La reseña de 10 que yo no escribí
Julio de 2024. Siete noches en un hotel de Da Nang, en la calle Đỗ Bá, por 21€ la noche.
El sitio no me gustó: se oía todo, los vecinos y el pasillo. Nada grave, de esos hoteles que no vuelves a pisar y ya está.
Salí, hice el check-out y, ya fuera, entré en Booking a mirar qué nota tenía. Precisamente porque no me había gustado y quería ver si era cosa mía.
Vi una reseña firmada por un tal Javier. Ese Javier era yo.
En mi cuenta figuraba, y sigue figurando, esto: “You reviewed Maison Hotel. Aug 1, 2024. 10 Exceptional”. Un diez sobre diez.
Habían pasado minutos desde que entregué la llave. Yo no escribí esa reseña, ni ninguna otra: no suelo escribir reseñas en Booking.
La captura de mi cuenta. Un 10, sin una sola palabra escrita.
Los minutos importan, y mucho
Booking manda el correo de “¿qué tal tu estancia?” unas 48 horas después de que te vayas.
Si la reseña ya estaba publicada minutos después de mi check-out, no pudo salir de ese correo. El correo todavía no existía.
Lo que sí acababa de pasar en ese momento es otra cosa: el hotel cerraba mi estancia en su panel.
El otro detalle que lo cambia todo: no hay texto
La reseña no tiene comentario. Es una nota pelada, un 10 y nada más.
Y cuando me puse a mirar la ficha del hotel con calma, resultó que había docenas de dieces publicados esos mismos días, todos igual de mudos.
Eso, que parece menor, es lo que da sentido a todo. Una persona que se molesta en valorar un hotel suele escribir algo, aunque sea una línea.
Un 10 sin texto es lo más rápido de enviar, no deja marcas de estilo ni de idioma que delaten a quien lo manda, y no le da nada que moderar a nadie.
Docenas de dieces mudos en pocos días y en una sola ficha no son huéspedes contentos: son un procedimiento.
Lo reporté, y el hotel desapareció
Escribí a atención al cliente de Booking contándoles que había una reseña firmada con mi cuenta que yo no había escrito, y que no parecía la única.
Me contestaron que pasaban el caso al departamento que investiga comentarios. A los pocos días la ficha del hotel había desaparecido de Booking.
No me dieron explicaciones ni me contaron qué encontraron. Pero Booking retira fichas por fraude en las reseñas, y eso no lo digo yo: es su propia política.
Y ahora la parte honesta: no sé cómo lo hicieron
Durante mucho tiempo di por hecho que me habían entrado por el wifi del hotel. Es lo primero que piensas y es lo que cuenta todo el mundo.
Al ponerme a reconstruirlo con calma, esa explicación no se sostiene. El wifi no explica a los demás.
Las docenas de personas que aparecieron puntuando con un 10 esos días no estaban todas conectadas a la vez a la misma red.
Y aunque lo hubieran estado, una red wifi, tenga contraseña o no, no deja leer lo que va dentro del tráfico cifrado. Quien la opera ve a qué sitios te conectas, no lo que haces en ellos.
Repasé todas las demás puertas que pasaban por mí y se cayeron una a una. No enseñé ni imprimí mi confirmación en recepción. No me pusieron una tablet ni un código QR al salir. No hice clic en ningún enlace de ningún mensaje.
Y entro en Booking con mi cuenta de Google, así que ni siquiera tengo una contraseña de Booking que alguien pudiera robar o adivinar.
Lo único que queda en pie es el lado del establecimiento, que es además lo único que explicaba las docenas de reseñas.
Pero cómo llegaron materialmente hasta ahí no lo sé, y no te lo voy a inventar. La conclusión no la puse yo, la puso Booking cerrando el hotel.
Lo que sí cambié desde entonces
Nunca supe cómo lo hicieron. Lo que sí cambié fue lo otro: desde entonces viajo con eSIM y no me conecto a la wifi de un sitio que no conozco.
Uso Holafly casi siempre, porque los planes son ilimitados y no voy contando megas mientras tiro de Grab, de mapas y del traductor todo el día.
No voy a decirte que una eSIM me habría evitado aquello, porque no lo sé. Te digo otra cosa: desde que llevo mis propios datos ya no tengo que fiarme del router de nadie.
Es la misma razón por la que no hago una transferencia ni entro en el banco desde la wifi de un aeropuerto o de una cafetería. No porque sepa que hay alguien escuchando, sino porque no tengo forma de saber que no lo hay.
Un apunte sobre qué plan comprar, porque casi todo el mundo se equivoca aquí: yo llevo el de Asia, no el de Vietnam solo.
Quien se planta en este lado del mundo rara vez se queda en un país. Si vas a encadenar Vietnam con Tailandia, con Camboya o con Indonesia, una eSIM regional te sale mejor que comprar una en cada frontera, y no tienes que acordarte de nada al cruzar.
Código descuento: DESCUBRIENDO. Y si quieres saber si el ilimitado aguanta de verdad antes de pagarlo, lo probé siete días seguidos y lo cuento con capturas en mi reseña de la eSIM de Holafly en Vietnam.
Cómo lo llevo yo, por si te sirve
La instalo desde casa el día antes de volar, con el wifi de mi casa, y aterrizo con datos antes de salir del avión.
Eso me ahorra el momento clásico de plantarte en la terminal de Da Nang a las once de la noche buscando una red abierta para pedir un Grab. Y el wifi del aeropuerto es exactamente el tipo de red que estoy intentando no usar.
Pero es que además, aunque lo uses, hay un detalle práctico que no te cuenta nadie.
Muchas veces el Grab, el Bolt o el Uber te esperan en el parking del aeropuerto. ¿Y sabes dónde no llega el wifi de la terminal? Al parking.
Así que nada más llegar, el wifi ya te complica: pides el coche dentro, sales a buscarlo y te quedas sin conexión justo cuando el conductor te está llamando.
Y en los cafés y el coworking, lo mismo
En Da Nang trabajo desde cafeterías y desde un coworking, y ahí no me queda otra que compartir red con medio barrio.
Uno de los coworkings de Da Nang. Wifi compartido con cincuenta desconocidos, así que aquí entro con VPN
Ahí hago dos cosas. La primera, tirar de mis propios datos siempre que puedo, que con un plan ilimitado no duele.
La segunda, cuando sí uso su wifi porque voy a estar horas, entrar con VPN.
No es paranoia de informático. En una red compartida no sabes quién está al otro lado, y una VPN cuesta menos que uno de los cafés caros de aquí.
La moto: el riesgo de verdad, y el lío legal que casi nadie cuenta
Si algo te va a pasar en Vietnam, va a ser en la carretera. No es una opinión ni una exageración prudente: es el único apartado de este artículo donde lo que está en juego es serio. Todo lo demás son sustos y papeleo.
Empiezo por lo que hago yo, porque cambia cómo hay que leer todo lo que viene después.
En Da Nang me muevo en moto eléctrica, y me cuesta 120.000 dong al día, unos 3,90€. Te cambian la batería cuando la necesitas y da unos 100 km de autonomía.
La velocidad máxima es de 35 a 40 km/h en modo sport, que podría llamarse modo abuela rápida, pero bueno, le llaman sport.
Por ciudad voy a 20 km/h, que es lo que deja el tráfico: motocarros que llevan media tienda de gafas encima, camiones, motos y taxis.
La eléctrica que alquilo por 120.000 dong al día, con el casco encima. Esto es un ciclomotor, no una moto
Y esto es lo que hay que atravesar. Aquí cada uno va por donde quiere, y por eso voy a 20 km/h
⚠️ Que quede claro, porque no es lo mismo: yo no he conducido nunca una moto de gasolina en Vietnam.
Solo la eléctrica, que legalmente no es una moto sino un ciclomotor. Y no es por falta de práctica: en España tuve una moto de 125 cc.
Es porque no quiero tener problemas. Lo mínimo que puede pasarme es caerme. Lo máximo, verme implicado en un accidente con otra persona y acabar en una cárcel de Vietnam. No es exageración, es sentido común.
Lo que dice la ley vietnamita, con nombre y apellidos
La Ley 36/2024/QH15, en vigor desde el 1 de enero de 2025, y el Decreto 168/2024/NĐ-CP definen el ciclomotor como un vehículo con velocidad de diseño de hasta 50 km/h y motor de hasta 50 cc si es de gasolina, o hasta 4 kW si es eléctrico.
Para conducir un ciclomotor en Vietnam basta con tener 16 años cumplidos: no hace falta permiso de conducir de ningún tipo.
Mi eléctrica es de unos 2 CV, que son aproximadamente 1,5 kW, y no pasa de 40 km/h. Está holgadamente dentro del tramo.
Y aquí viene lo que no esperabas
Lo curioso es que el que tiene un problema legal en Vietnam no es el que va sin carné en una eléctrica. Es el que va con carné español en una moto de gasolina normal.
Vietnam solo reconoce el permiso internacional de conducción expedido según el convenio de Viena de 1968.
España firmó ese convenio, pero expide su permiso internacional con el formato del convenio de Ginebra de 1949, que es el que Vietnam no acepta.
La consecuencia práctica, y es incómoda: un español con todos sus papeles en regla en España puede no estar conduciendo legalmente en Vietnam ni una moto ni un coche.
Que en la tienda de alquiler no te pidan nada no cambia nada. Que te alquilen la moto no significa que estés conduciendo legalmente, y mucho menos que estés cubierto si te caes.
Ese es el detalle que le puede costar a alguien mucho más que una multa: un seguro de viaje puede rechazar un accidente de moto si conducías sin permiso válido para ese vehículo.
⚠️ Antes de subirte a una moto en Vietnam:
- Pregunta a tu aseguradora, por escrito, qué cubre y con qué permiso. No te fíes de un blog, tampoco de este: que te lo digan ellos.
- Si alquilas eléctrica, pide las cifras por escrito: potencia en kW y velocidad máxima. Si te dan un papel que dice 1,5 kW y 40 km/h, tienes con qué responder en un control.
- Casco siempre, aunque sea para dos calles. Es obligatorio en Vietnam, y como te caigas te aseguro que el suelo está más duro que tu cabeza.
- Si no has llevado moto en tu vida, Vietnam no es donde se aprende. Yo llevo la eléctrica porque en España tenía una de 125 cc. Si no supiera conducir, no se me ocurriría hacerlo aquí: es una locura y una temeridad.
- La alternativa es baratísima. Grab moto cuesta 17.000 dong, unos 0,55€, por trayectos de siete u ocho minutos. Que conduzca alguien que lleva toda la vida en ese tráfico.
La comida: no me puse malo donde tú crees
Abril de 2026, Hoi An, seis noches.
En tres viajes a Vietnam he comido en puestos de calle sin carta en inglés, bánh mì de 20.000 dong y platos de arroz con pollo por 45.000. Y no he tenido ni un problema.
Una noche cené en un restaurante mexicano para turistas. Bonito, con carta en inglés, precios de turista.
Esa misma noche empecé a encontrarme mal y por la mañana tenía diarrea y fiebre. Dos días en cama.
Y aquí toca ser preciso, porque es fácil pasarse: no puedo demostrar que fuera esa cena. No fui al médico, no hubo análisis y no sé qué más comí ese día. Las gastroenteritis del viajero incuban desde unas horas hasta varios días.
Lo que sí puedo contar es la secuencia y lo que me enseñó, que no es lo que yo esperaba aprender.
Por qué me fío más de la calle que del local con carta en inglés
El tópico dice que en Asia hay que tener cuidado con los puestos de la calle. Mi experiencia dice lo contrario, y hay un motivo muy concreto.
En un puesto callejero lo ves todo. Ves cómo lo preparan, ves la rotación, ves que nada lleva horas esperando.
Mi bánh mì de 20.000 dong en un puesto a pie de playa. El pan a la vista, la plancha a la vista y cola de gente
En Vietnam es normal ver que te preparan la comida con un guante de esos finos de coger fruta en el supermercado. Lo ves y decides.
Todo a la vista y con el precio puesto: 10.000 dong. En una cocina cerrada no ves nada de esto
En un restaurante para turistas no ves la cocina. Igual tocan algo con la mano, igual no limpian bien, igual ese ingrediente importado lleva tres días fuera. No lo sabes.
Además el sitio occidental trabaja con menos rotación, con ingredientes importados y con platos que no son los de la zona. Yo no volvería a cambiar un puesto lleno de vietnamitas por un local vacío con carta en inglés.
Qué hice, y por qué no fui al médico
Paracetamol, mucha agua y dos días sin salir de la habitación.
No fui al médico y quiero explicar bien por qué, porque no fue por hacerme el duro. Tenía una línea marcada: si la fiebre subía, iba.
No pasó de 38,5. No había sangre, no había señales de deshidratación y a las 48 horas iba claramente a mejor.
Y por otro lado, lo que iban a darme era paracetamol y sales de rehidratación, que ya llevaba en la maleta.
No me apetecía pasarme la tarde sufriendo en una silla de una sala de espera para acabar con lo mismo que tenía, y tampoco me apetecía el papeleo del seguro después. Eso no es un consejo, es lo que decidí yo con mis números delante.
⚠️ Cuándo sí hay que ir al médico, sin pensarlo:
- Fiebre alta o que no baja con antitérmico.
- Sangre en las heces, o vómitos que no te dejan retener ni el agua.
- Más de dos o tres días sin mejorar, o empeorando en cualquier momento.
- Señales de deshidratación: mareo al levantarte, boca muy seca, dejar de orinar.
- Niños, personas mayores, embarazo o cualquier enfermedad de base. Aquí el umbral es mucho más bajo y no se juega.
En Da Nang y en Hoi An hay hospitales internacionales y clínicas privadas con personal que habla inglés. Si tienes dudas, ve. Lo que te cuento arriba es mi caso, no una regla.
Lo que llevo ahora siempre en la maleta
Después de aquello no cambié de restaurantes, cambié de botiquín. Ahora viajo siempre con carbón activo y medicamentos de primeros auxilios para la diarrea, más sales de rehidratación y paracetamol.
Ocupa nada y es exactamente lo que te van a dar. Tenerlo en la habitación es lo que convierte un problema en dos días aburridos.
El dinero: lo único que me ha costado dinero de verdad
Empiezo declarando una cosa, porque si no sería tramposo: esto no me pasó en Vietnam, me pasó en Bali.
Lo cuento igual porque el error es el mismo en los dos sitios, y porque es el único incidente de mi vida viajera que ha movido dinero de verdad.
Me clonaron la tarjeta. Con ella reservaron un apartamento en Canadá, a catorce mil kilómetros de donde yo estaba.
Lo vi a los pocos días mirando los movimientos, llamé al banco y a la plataforma donde se había hecho la reserva, la cancelaron y me devolvieron el dinero. Pérdida final: cero euros.
No sé dónde me la clonaron y no lo voy a insinuar. Pudo ser un cajero, un datáfono o una filtración de cualquier comercio. Lo que me salvó no fue prevenirlo, fue verlo a tiempo.
Lo que hago hoy, y son cuatro cosas de un minuto
- Mirar los movimientos cada pocos días mientras viajo. Un cargo que ves el mismo día se cancela; uno que ves al volver, ya veremos.
- Dos tarjetas de bancos distintos, y no en el mismo bolsillo. Para poder bloquear una y seguir comiendo.
- Una tarjeta virtual o de monedero para lo de la calle, y la principal solo para el hotel y los vuelos.
- Los avisos de la app activados para cada compra. Es incómodo tres días y luego es tu red de seguridad.
Y una trampa muy concreta de Vietnam
En el hotel de Da Nang de 2024, pagar con tarjeta en recepción costaba un 3,85% de recargo.
No es un fraude, lo avisaban, pero es un dato que no cuenta ninguna guía y que decide si sacas dong del cajero al llegar o no. En una estancia de 200€ son casi 8€ por el gusto de pagar con plástico.
Los precios reales que llevo apuntados, para que no te inventen ninguno. Todos salen de mis recibos, no de mi memoria.
Mi recibo del Grab del aeropuerto a la ciudad: 5,57 km, 22 minutos y 111.280 dong. Unos 3,65€
Precios de calle, agosto de 2026
- Café en sitio de turistas 25.000 a 45.000 VND
- Cerveza 45.000 a 60.000 VND
- Bánh mì 20.000 a 40.000 VND
- Plato local de arroz con pollo 45.000 a 80.000 VND
- Masaje 200.000 VND
Moverse
- Grab coche, aeropuerto a la ciudad 111.280 VND
- Grab moto, 7 u 8 minutos 17.000 VND
- Moto eléctrica, día completo 120.000 VND
- Recargo por pagar con tarjeta en recepción 3,85%
Si alguien te pide el triple de eso, no es que Vietnam sea caro.
El mar de Da Nang: una zona segura y kilómetros que no lo son
Esta es la que menos gente espera encontrarse en un artículo sobre seguridad en Vietnam, y es literalmente la que puede matar a alguien.
Las playas de Da Nang son enormes, kilómetros de arena. Y aun así ves tramos con muchísima gente apiñada y a los lados kilómetros vacíos.
El motivo no es la falta de sitio. Hay marcas en la arena que señalan qué zona es más segura para bañarse, y ahí se pone todo el mundo, sobre todo las familias.
Fuera de esa zona, que son cientos de metros a cada lado, ondea bandera roja.
Así que cuando llegas y ves esa franja vacía y preciosa al lado del hervidero, la tentación es obvia y el razonamiento también: “está vacío, mejor”.
No está vacío porque nadie se haya dado cuenta. Está vacío porque ahí el mar no perdona.
Mira dónde está toda la gente. No es casualidad: es la zona balizada, y a los lados hay kilómetros vacíos
Y ojo, que la marca no es un salvavidas
Esto es lo que de verdad hay que entender, y no lo dice ningún cartel: los socorristas no están cada cinco metros.
La marca en la arena te dice “aquí el mar es mejor”. No te dice “aquí hay alguien mirándote a ti”.
Ponerte dentro de la zona buena es la decisión correcta, pero no te convierte en el problema de otro. Sigue siendo tuyo: mira dónde te metes, no pierdas de vista a tus hijos y no te confíes porque haya mucha gente alrededor.
La playa es de tarde, no de mediodía
Un apunte que te va a cambiar el día, aunque no sea de seguridad.
La gente se baña de las cuatro o las cinco hasta que se hace de noche, porque de día trabajan y hace demasiado calor para estar al sol.
Esta es la hora buena. A mediodía esto está vacío y no es porque hayas descubierto nada
Si bajas a las doce te la vas a encontrar vacía y vas a pensar que has acertado. Lo que has hecho es ir a la peor hora, y además a la hora en la que no hay nadie alrededor por si pasa algo.
Los monos de la península de Sơn Trà
Si subes a la península, que merece la pena, te vas a cruzar con monos. Y hay una cosa que nadie dice: no les sonrías.
Para ti es un gesto simpático; para un mono, enseñar los dientes es una amenaza, y se pone en alerta. Parecen entrañables y pueden llegar a ser peligrosos.
Preguntas frecuentes sobre seguridad en Vietnam
¿Es peligroso Vietnam para los turistas?
No. En 41 noches en Da Nang y una semana en Hoi An no he tenido ni un problema de seguridad ciudadana, y en la playa la gente deja sus cosas en la arena mientras se baña. El riesgo real está en el tráfico, no en la delincuencia. Dicho esto, vigila tus cosas igual que en cualquier sitio, o pídele a otro turista que te eche un ojo mientras te bañas.
¿Puedo conducir una moto en Vietnam con el carné español?
Para una moto de gasolina normal, seguramente no de forma legal: Vietnam solo reconoce el permiso internacional del convenio de Viena de 1968 y España lo expide con el formato de Ginebra de 1949. Para una moto eléctrica de hasta 4 kW y 50 km/h no hace falta ningún permiso, según la Ley 36/2024/QH15. Confírmalo con tu aseguradora antes de alquilar nada.
¿Es seguro el wifi de los hoteles en Vietnam?
Es tan seguro como el de cualquier otro sitio, que es decir poco: no puedes saber quién lo administra ni quién más está conectado. Yo dejé de usarlos y viajo con datos propios. Y te doy mi razonamiento tal cual, que es de sensación y no de derecho: en Europa me fío más porque las leyes de protección de datos son muy estrictas y a quien le pillan se le cae el pelo. En Vietnam, Indonesia o Tailandia no me sé las leyes, y no creo que aprieten tanto. Puedo estar equivocado, pero cuando no sé qué me protege prefiero no averiguarlo con mi cuenta del banco.
¿Y la comida callejera?
Es de lo mejor del país y a mí no me ha dado ni un problema. Elige puestos con cola de gente local, donde la comida se haga delante de ti. Mi único susto vino de un restaurante para turistas con carta en inglés. Y ojo, que no te estoy diciendo que comas en un puesto que se ve sucio: te estoy diciendo que uses el sentido común, que es justo lo que un puesto a la vista te deja usar y una cocina cerrada no.
¿Hace falta seguro de viaje para Vietnam?
Sí, y sobre todo si vas a subirte a una moto. Yo llevo el de American Express Platinum y el de Revolut Ultra, y los comparo en detalle en otro artículo. Lo importante no es la lista de coberturas, es saber si tienes que adelantar tú el dinero y qué papeles te van a pedir. Pregúntalo antes de ir, no desde la cama de un hotel en Hoi An.
¿Se puede beber el agua del grifo?
Yo no la he bebido y no conozco a nadie que lo haga. El agua embotellada cuesta céntimos y está en cualquier esquina, así que no es una batalla que merezca la pena dar. Con el hielo de los sitios con clientela local no he tenido ningún problema en tres viajes.
Entonces, ¿es seguro Vietnam?
Sí. Y volvería mañana, de hecho estoy escribiendo esto desde el Lighthouse del Whale Park de Da Nang.
Es un país cómodo, barato, con gente que no te agobia y donde puedes andar tranquilo de noche.
La playa de Da Nang con la península al fondo. Volvería mañana
Lo que aprendí en tres viajes es que las cosas que te pasan de verdad no son las que temes antes de salir. Nadie me ha atracado.
Lo que me ha pasado ha sido una reseña que no escribí, dos días en cama por una cena de turistas y descubrir que media calle conduce sin permiso válido.
Ninguna de las tres se arregla con miedo. Se arreglan con veinte minutos de leer antes de ir, un seguro que sepas usar, un botiquín en la maleta y no darle tu confianza por defecto a redes, restaurantes ni tiendas de alquiler solo porque estén ahí.
Eso vale para Vietnam y vale para tu propia ciudad.
Comparte y elegid entre todos 💙