ZEL Punta Cana by Meliá: Mi Opinión y Reseña tras Alojarme 3 Días

Por Javier Sobrino
Experto en viajes y fundador
Cuando un hotel abre hace poco pasa una cosa: hay fotos preciosas por todos lados y casi ninguna información real. No sabes si la habitación es tan grande como parece, si la comida está a la altura o si el hotel todavía está verde.
Eso es exactamente lo que nos pasó con el ZEL Punta Cana, el hotel de Meliá y Rafa Nadal. Las valoraciones pintaban muy bien, pero encontramos poquísimo detalle de gente que hubiera dormido allí.
Así que vinimos a comprobarlo. Estuvimos tres días, y al ser un hotel bastante más pequeño que otros resorts de Punta Cana, con solo 190 habitaciones, nos dio tiempo a verlo prácticamente todo: dormir, comer en sus restaurantes, usar las piscinas, hacer las actividades, ir a la playa.
Nosotros pagamos unos 240 € por noche (unos 270 dólares) en julio, que aquí es temporada baja. Te lo digo como referencia, no como precio: los resorts del Caribe cambian tarifa constantemente según la temporada, la ocupación y la antelación con la que reserves.
En esta reseña te contamos todo lo bueno, todo lo malo y si de verdad recomendamos el ZEL Punta Cana.
Mi opinión rápida
Le damos un 8,8 sobre 10.
Al final tienes las valoraciones punto por punto. Es uno de los hoteles que más nos ha gustado de todo el viaje: se siente boutique en vez de macroresort, la habitación es de las mejores en las que hemos estado y el personal está entre los mejores equipos que hemos visto en Punta Cana.
Lo que le falta son detalles pequeños pero repetidos, como los dispensadores, el agua o la tele, que en un hotel de esta gama llaman la atención.
En una frase
Un hotel de gama alta que se siente boutique, con la mejor habitación que hemos probado en el Caribe y actividades de bienestar hechas por gente que sabe, al que solo le faltan detalles de reposición y mantenimiento.
Lo mejor y lo peor (Pros y Contras)
Lo mejor
- La habitación: salón, terraza enorme con bañera de hidromasaje, otra bañera en el baño, tocadiscos con Bluetooth y cafetera de cápsulas. Le damos un 10 al baño y otro 10 a la amplitud.
- El restaurante Neguri: en la playa, con un arroz de costilla de ternera que te terminan de mezclar delante. De lo mejor que hemos comido en Punta Cana.
- El personal: no te atienden una vez y desaparecen. Se pasan por la mesa, preguntan si falta agua, si pueden retirar platos.
- Las actividades de bienestar: yoga con un profesor que sabe de verdad, paddle pilates y talleres creativos donde te llevas algo hecho por ti.
Lo peor
- Los dispensadores del baño se atascan: nos pasó en nuestra habitación, en otra y también en zonas comunes. Parece un defecto del lote.
- El agua se acaba y tardan en reponerla: dejan botellas pequeñas y la reposición puede llegar al día siguiente.
- La televisión no es Smart TV, o al menos no conseguimos usarla como tal.
¿Sabías que?
La habitación: probablemente la mejor en la que hemos estado
Voy a empezar por lo más fuerte, porque es donde este hotel se separa de todos los demás.
La habitación es enorme y tiene zonas diferenciadas de verdad. Tienes una zona tipo cocina-comedor, un salón grande con televisión, una terraza gigante con bañera de hidromasaje, un baño grande con otra bañera de hidromasaje, una ducha enorme, zona de tocador, armario amplio y una cama king size.
Y hay dos detalles que no había visto en ningún otro resort: un tocadiscos que puedes usar por Bluetooth y una cafetera de cápsulas.
Lo importante no es la lista de cosas. Es que es de esas habitaciones donde de verdad apetece pasar tiempo. No es un sitio para dormir y salir corriendo: puedes estar en la terraza, poner música, pedir room service, darte un baño o descansar en el salón.
Y eso marca muchísima diferencia frente a otros resorts donde la habitación es correcta pero no te invita a estar dentro.
La cama, las almohadas y el baño
La cama nos pareció muy cómoda. Y algo que se agradece: tienes dos tipos de almohada, una más blanda y otra más alta y firme. Según cómo duermas, es bastante probable que una de las dos te funcione.
El baño es espectacular. Ducha enorme, muy buena estética, zona de tocador y esa sensación premium que no siempre encuentras aunque pagues. Le dimos un 10, y no lo hacemos casi nunca.
Lo que tienen que pulir
Y ahora los peros, que los hay.
El primero son los dispensadores de jabón, champú y acondicionador: los botes se quedan atascados al presionar. Nos pasó en nuestra habitación, en otra y también en algunas zonas comunes, así que imagino que es un defecto de fábrica de ese lote y lo cambiarán. El producto huele muy bien, eso sí.
El segundo es la reposición del agua. Te dejan varias botellas pequeñas que se acaban rápido, y cuando pides que las repongan pueden tardar bastante, incluso hasta el día siguiente. En un hotel de este nivel, o dejan botellas más grandes o lo agilizan.
Y el tercero: la televisión no es Smart TV, o al menos nosotros no supimos usarla como tal.
No son fallos que arruinen nada. Pero son detalles que en un hotel de esta gama no deberían estar.
La comida: un buffet pequeño y un restaurante que no te puedes perder
Aquí hay que entender una cosa antes de nada: el buffet principal es pequeño. Y que sea pequeño no significa que sea malo. Este es un hotel de solo 190 habitaciones, así que no esperes el buffet gigantesco de resort con cincuenta bandejas y mil opciones.
Tienes una zona de frutas y postres, otra de ensaladas, algunos guisos y una cocina en vivo que va cambiando según el momento del día. El estilo es mediterráneo, saludable y cuidado.
Hay bastante menos variedad que en otros resorts, pero la calidad del producto es alta. Y sinceramente, prefiero eso a tener mil opciones donde la mitad no merecen la pena.
Además, la zona donde comes es muy bonita: abierta, con vistas a la piscina, sombra y buen ambiente. No es esa batalla por encontrar mesa que tienes en los resorts grandes.
El desayuno
Está bien planteado, aunque no es lo más espectacular del hotel. Tienes tortillas y huevos hechos al momento, frutas, panes, algunos productos calientes, smoothies preparados al momento y opciones más saludables. No es el desayuno inglés pesado, aunque también hay bacon: es más mediterráneo y ligero.
Lo único que no nos gustó nada fue la tortilla de patatas. Como españoles, no estaba conseguida. Quitando eso, cumple muy bien.
El almuerzo y la cena del buffet
A mí personalmente me gustaron más que el desayuno, sobre todo por dos cosas.
Las pizzas caseras, hechas al momento, con una masa bastante buena y productos sencillos pero de calidad.
Y la pasta de la cocina en vivo: eliges los ingredientes y las cantidades, se los das al cocinero y te la prepara delante. Fue uno de los platos de buffet que más me gustó de todo el viaje, y llevábamos ya unos cuantos resorts.
Neguri: el restaurante por el que vale la pena venir
Si solo puedes hacer una cosa en este hotel, que sea comer en Neguri.
Está en la playa, con sombra, ambiente de chiringuito elegante y unas vistas muy agradables. Y la comida nos sorprendió muchísimo.
Probamos varios entrantes y platos principales: los calamares crispy estaban muy buenos, con una salsa rica y producto fresco. También un pescado empanado bastante bueno, croquetas, gambas con tinta de calamar y pescado del día.
Pero lo mejor con diferencia fue el arroz. Un arroz con carne de costilla de ternera donde la carne se deshacía y el arroz estaba en su punto. Y además te lo terminan de preparar delante, mezclando la carne con el arroz para que quede todo bien integrado. Fue de esos platos que de verdad recuerdas.
Los cócteles de Neguri también nos parecieron muy buenos. Para mí, el almuerzo a la carta es uno de los puntos más fuertes de este hotel.
Los restaurantes de cena
Para cenar probamos el de carnes y el japonés. Los dos están bien, pero voy a ser honesto: no fueron lo que más nos sorprendió del hotel.
En el restaurante de carnes, los entrantes estuvieron de 10. Probamos croquetas de queso manchego y de carne de res, corazones de alcachofa a la brasa y hummus. Pero los platos principales no estuvieron tan arriba: estaban buenos, aunque les faltó ese toque para destacar.
En el japonés, algo parecido. Pedimos bastante variedad de sushi, makis, nigiris y sashimis. Algunas piezas estaban muy buenas, sobre todo el salmón, que estaba tierno y sabroso. Otras se quedaron más normales.
Recomiendo reservarlos si vienes, pero el almuerzo a la carta y el conjunto del hotel nos gustaron más.
El room service
Está incluido, y eso suma bastante. Lo pedimos dos veces y tardó unos 30 minutos, aunque te avisan de que puede tardar 45. La comida es correcta: sándwiches buenos, hamburguesas, snacks. No es alta cocina ni lo pretende, pero viene muy bien si llegas tarde de una excursión o quieres cenar tranquilo en la habitación.
Las piscinas: nada de rectángulos con la gente apelotonada
Las piscinas nos gustaron muchísimo, y por un motivo concreto: no son las típicas piscinas rectangulares donde todo el mundo acaba en el mismo sitio. Aquí tienen formas, recovecos, zonas redondeadas y rincones más privados donde puedes estar tranquilo sin sentir que tienes a todo el mundo encima.
Y lo mejor son las camas balinesas. Hay muchísimas repartidas por el resort, y buena parte están rodeadas de setos, palmeras o pequeñas zonas verdes. Parece que tienes una zona privada sin haber reservado nada. Da la sensación de estar en un hotel muy tranquilo, incluso aunque haya huéspedes.
También hay zonas de hidromasaje dentro de las piscinas, un swim-up bar, tumbonas dentro del agua y espacios para dejar la bebida. Luego tienes otra piscina más clásica, rectangular, con tumbonas alrededor y un ambiente más de hotel tradicional.
Las actividades: uno de los grandes diferenciales
Este es de los puntos donde el ZEL se separa más del resto de resorts de Punta Cana.
Aquí las actividades no son las típicas hechas sin ganas. Tienen yoga por las mañanas, varios tipos de yoga, aeroyoga, y clases enfocadas en respiración, movilidad, parte superior del cuerpo y bienestar.
Y lo más importante: el profesor sabe lo que hace. No es la clase improvisada de hotel donde alguien pone una esterilla y va tirando. Aquí se nota que es alguien con experiencia, capaz de llevar una clase profesional tanto para principiantes como para gente que ya practica yoga.
También tienen paddle pilates, que es hacer pilates sobre una tabla de paddle surf dentro del agua. Es curioso, diferente y encaja muy bien con el concepto del hotel.
Y hacen talleres creativos durante el día: pintar sombreros, bolsas de tela o platos. Son actividades tranquilas pero muy bien pensadas, porque te llevas a casa algo que has hecho tú. No es simplemente pasar el rato, es un recuerdo.
Yo no soy mucho de talleres ni tengo demasiada paciencia para estas cosas, pero hice el del sombrero y no me arrepiento. Me pareció entretenido y me traje un recuerdo bonito del hotel.
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Gimnasio, spa, tenis y pádel
El gimnasio está abierto 24 horas y está bastante bien. Es muy limpio, con muchas opciones para entrenamiento funcional, pesas, kettlebells y material variado. Puede que falte alguna máquina concreta, pero puedes trabajar todos los grupos musculares sin problema.
Además, tienes acceso al centro de tenis y pádel de la zona Meliá, con pistas de ambos deportes. Es un centro más profesional, con clases y uso bajo suplemento, pero si te gusta el deporte es un punto muy interesante. Y encaja perfecto con el concepto del hotel: bienestar, vida activa, deporte, comida saludable y descanso.
El spa también está bastante bien. Tiene circuito termal, jacuzzis calientes, poza de agua fría, hidroterapia, cabinas de masaje y una zona de relajación llamada siesta room, donde puedes descansar después del masaje. No pudimos ver la cabina doble con jacuzzi porque estaba en uso. No es un spa gigantesco, pero es un buen complemento para una estancia de descanso.
¿Se puede venir con niños?
Sí, pero hay que entender bien el concepto. El ZEL está mucho más enfocado a adultos, bienestar y tranquilidad. Dicho eso, también pueden venir familias, y hay un punto importante que mucha gente no sabe.
A unos minutos andando tienes acceso al parque acuático de Paradisus, y puedes usarlo si te alojas aquí. Está pensado sobre todo para niños de hasta 8 o 9 años, con zonas de chapoteo, toboganes pequeños, piscinas y zonas de juego. Si el parque acuático es lo que más pesa en tu decisión, en la lista de hoteles con parque acuático en Punta Cana están todos los que lo tienen incluido.
También tienes Fun Republic, una zona común con atracciones, camas elásticas, circuitos de aventura, minigolf, fútbol billar, columpios y actividades para niños. Algunas de estas zonas son muy chulas y están incluidas.
Ahora bien, mi recomendación honesta: si vienes con niños pequeños y tu prioridad son ellos, yo miraría antes el Meliá Caribe. Es la opción familiar de Meliá en la zona y está mucho más pensada para eso.
Si tus hijos son algo mayores, les gusta el tenis, el pádel o las actividades, o queréis combinar tranquilidad con algunos planes para ellos, entonces el ZEL también puede funcionar.
La playa
La playa es la misma franja que comparten otros hoteles Meliá de la zona. Es amplia, bonita y bastante agradable.
Siendo sincero, la zona justo delante del ZEL nos pareció correcta pero no espectacular: no vimos tanta sombra ni tantísimas tumbonas como en otras partes. Pero como estás en la misma zona de playa de Meliá, caminando unos minutos tienes más espacio, más sombra natural y más sitios donde colocarte.
No es el punto más impresionante del hotel, pero está bien. Y si lo que buscas es el conjunto, funciona muy bien: playa decente, buena comida, piscinas tranquilas y actividades de bienestar.
El ambiente por la noche
Por la noche el hotel mantiene un ambiente bastante tranquilo. Hay clases de baile, como bachata o merengue, música en directo y algunas actividades más relajadas.
No es un resort de fiesta. Tiene un pequeño bar-discoteca que abre hasta las 2, pero nosotros no lo usamos mucho porque normalmente nos levantamos temprano para grabar y tampoco somos de salir todas las noches. En general, el ambiente nocturno es más de tomar algo, escuchar música, bailar un poco si te apetece y descansar.
El personal: uno de los mejores equipos de Punta Cana
Este es otro de los grandes motivos por los que el hotel se siente premium.
El personal fue uno de los mejores puntos del ZEL. De hecho, diría que es uno de los mejores equipos que hemos visto en Punta Cana. Son amables, atentos, resolutivos y están pendientes sin resultar pesados.
En los restaurantes, por ejemplo, no es que te atiendan una vez y desaparezcan. Se van pasando por la mesa, preguntan si falta agua, si quieres algo más, si pueden retirar los platos, si todo está bien. Eso marca mucha diferencia.
Y empieza desde el minuto uno. El check-in ya se siente distinto: no estás de pie en una cola esperando a que te toque, sino que te sientan en una zona tipo cafetería, en una mesa amplia o en unos sillones, te ofrecen algo y te van explicando el hotel mientras tanto.
Es rápido, cómodo y mucho más acorde con el tipo de hotel que quieren ser.
Puntuaciones y veredicto
| Apartado | Puntuación |
|---|---|
| Limpieza | 9 |
| Cama y almohadas | 8,5 |
| Baño | 10 |
| Amplitud de la habitación | 10 |
| Desayuno | 8 |
| Almuerzo y cena buffet | 8,5 |
| Almuerzo a la carta | 9,5 |
| Restaurantes a la carta de cena | 8,5 |
| Todo incluido | 9 |
| Piscinas | 9 |
| Instalaciones para adultos | 9 |
| Instalaciones para niños | 8 |
| Playa | 8 |
| Personal | 9 |
Puntuación media: 8,8 sobre 10.
El veredicto final
¿Para quién lo recomiendo?
Perfecto para ti si…
- Vienes en pareja o con amigos tranquilos y quieres descansar de verdad, no estar rodeado de música todo el día.
- Valoras comer bien sin necesitar un buffet gigante: aquí hay menos variedad, pero casi todo está bueno.
- Te interesan el yoga, el pilates o las actividades de bienestar, y quieres que las dé alguien que sabe.
- Quieres una habitación donde apetezca pasar tiempo, con terraza, bañera de hidromasaje y espacio de sobra.
- Te gusta el tenis o el pádel: tienes acceso al centro deportivo de la zona Meliá.
No es para ti si…
- Vienes con niños pequeños y son tu prioridad. Mira antes el Meliá Caribe, que es la opción familiar de la zona.
- Buscas fiesta: aquí el ambiente nocturno es tranquilo y el bar-discoteca cierra a las 2.
- Necesitas el buffet enorme con mil opciones de los macroresorts.
- Tu prioridad absoluta es la playa. Está bien, pero no es lo más fuerte del hotel.
Si el ZEL no acaba de encajarte
Si aún no te convence lo que te he contado en esta reseña de Zel Punta Cana, All Suites – All inclusive y prefieres un resort bastante más grande sin bajar de calidad, tu opción justo al lado es el Meliá Punta Cana Beach.
Y si lo que buscas es subir un escalón de lujo, el Hyatt Zilara Cap Cana es el mejor hotel todo incluido de Punta Cana de los 21 en los que nos hemos alojado: un 9,4 frente al 8,8 del ZEL. Ahora bien, también es el más caro con diferencia, más de 600 dólares la noche y en temporada baja, así que la pregunta no es si es mejor, sino si te compensa. Lo tienes desglosado apartado por apartado en las opiniones y reseñas del Hyatt Zilara Cap Cana.
Y si todavía estás comparando, en la guía de hoteles todo incluido en Punta Cana tienes los 14 resorts en los que hemos dormido, con su nota y en qué destaca cada uno.
Nos alojamos en el ZEL Punta Cana en julio de 2026 y pagamos la estancia nosotros. No fue una colaboración ni una invitación del hotel. Si reservas a través de nuestros enlaces podemos recibir una comisión sin coste adicional para ti, y es lo que nos permite seguir pagando estancias para contarte lo bueno y también lo malo.
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