¿Merece la pena el Hotel Spa Las Nubes? Dormí en una cueva con jacuzzi por 110€

Por Javier Sobrino
Experto en viajes y fundador
Llevo años durmiendo en cabañas, burbujas y casas rurales alrededor de Madrid, y esta es de las que se me quedaron grabadas. Dormimos dentro de una cueva excavada, con bañera de hidromasaje al lado de la cama y una estufa de leña encendida toda la noche.
Fuimos el domingo 15 de marzo de 2026, pagando nosotros y sin decirle a nadie a qué nos dedicamos. La noche costó 110€, y con la cena y el desayuno de los dos se quedó en 177€.
Elegimos domingo a propósito. Este hotel solo abre de jueves a domingo, y el domingo sale más barato que el sábado y deja más huecos libres.
Antes de nada, mira esto, que es lo que de verdad se compra aquí. Grabé la cueva entera por dentro, con la cristalera y el paisaje detrás.
Por qué te puedes fiar de esta reseña
Aquí pagamos todas las estancias y ya no aceptamos invitaciones de hoteles. Eso supone un gasto muy grande, y es lo único que nos permite contarte lo bueno y lo malo sin presiones de nadie.
Así que si te gusta el sitio y reservas con nuestro enlace, Booking y Trivago nos dan una pequeña comisión que ayuda a recuperar parte de lo que cuesta ir a verlos. A ti no te cuesta ni un euro más.
Te lo cuento apartado por apartado, con mis notas al final y con las dos cosas que más miedo dan antes de reservar aquí: el camino de tierra y el frío dentro de la cueva. Las dos tienen respuesta.
Mi opinión rápida: un 8,2 y la mejor nota de entorno de toda mi base
Le doy un 8,2 sobre 10.
Esa media esconde un dato que no me había pasado con ningún otro alojamiento de España: el apartado de entorno y extras se lleva un 10, la nota más alta de toda mi base.
Amanecer, atardecer, cielo con estrellas, una chimenea enorme en el salón común, billar y ping-pong. Lo que compras aquí es el sitio, no el hotel.
Lo que baja la nota son detalles de hotelería, y son pequeños pero tontos: ni una botella de agua en la habitación, polvo en las tazas del café y una zona del baño que se quedó sin luz.
Aun así, y he estado en unos cuantos sitios de este estilo, este es de los que más me han gustado. Y en calidad-precio es de los que más me han sorprendido.
En una frase
Una cueva excavada con hidromasaje y estufa de leña por 110€ la noche a poco más de una hora de Madrid, donde lo que falla son detalles de hotel pequeño y lo que brilla es un entorno que no tiene casi nadie.
Lo mejor y lo peor: pros y contras
Lo mejor
- La bañera de hidromasaje está dentro de la propia cueva, a un par de metros de la cama, y funcionaba todo.
- Te dejan tanta leña que acabas pasando calor: vas metiendo troncos y la cueva se calienta muchísimo.
- El atardecer y el cielo nocturno: con el cielo despejado se ven las estrellas desde la puerta de la cueva.
- Cada alojamiento tiene su plaza de aparcamiento detrás, gratis, así que aparcas pegado a tu puerta.
- Pedimos algo de picar antes de la cena y nos sacaron plátanos y frutos secos, sin tener carta de raciones.
- No se oye nada, y eso que las cuevas van de dos en dos separadas solo por un muro.
Lo peor
- No dejan ni una botella de agua en la cueva, ni leche para el café, y el pueblo queda a diez kilómetros.
- Las raciones de la cena se quedan cortas: el plato de pescado eran un filete fino y unas quince patatas.
- Las tazas del café tenían polvo, y la manta de repuesto del armario también.
- La zona del baño se quedó sin luz y no supimos si estaba estropeada o si esa parte no tiene.
- Solo abre de jueves a domingo, así que la escapada entre semana no existe.
- La piscina y el spa no coinciden nunca: el spa cierra justo los meses en que la piscina abre.
¿Sabías que?
Cómo se llega: el camino de tierra y los días que abre
Es lo primero que te vas a encontrar al leer opiniones de este hotel, así que empiezo por ahí.
En Booking hay bastante gente quejándose del acceso: que si piedras, que si los últimos kilómetros no están asfaltados. Yo llegué esperándome algo bastante peor de lo que me encontré.
La llegada tiene tres tramos y conviene saberlos en orden. Sales de la carretera, coges un trozo de camino asfaltado y solo al final entras en el de tierra.
Para que veas el de tierra sin depender de mi palabra, lo grabé entero. Esto es lo que te vas a encontrar de verdad en los últimos kilómetros.
Subí con una berlina y no lo pasé mal en ningún momento. Es tierra y grava, sí, y hay que ir a 20 o 30 km/h, pero es una pista ancha y nivelada, no un barranco.
Mi explicación es sencilla. El hotel tiene tan pocos puntos flojos que quien quiere ponerle algo malo acaba escribiendo sobre el camino, y así una pega menor se convierte en el tema principal de la ficha.
Dicho eso, te doy el matiz honesto: nosotros fuimos en seco, con sol. No sé cómo se queda esa pista después de varios días de lluvia, y ahí no me voy a inventar nada.
Solo abre cuatro días a la semana, y eso cambia el precio
Este es el dato que no vas a encontrar en ninguna ficha de Booking y que te condiciona el viaje entero.
El hotel abre jueves, viernes, sábado y domingo. El resto de la semana, nada. No es un cierre de temporada: es como funcionan.
Eso tiene una consecuencia directa en la cartera. Con solo cuatro días de apertura, el fin de semana es lo caro y el domingo sale más barato que el sábado, además de ser el que más huecos deja.
Nosotros fuimos justo por eso: teníamos el domingo disponible y salía mejor de precio. Si te da igual dormir domingo y volver el lunes, ahí está el ahorro más fácil de este hotel.
Con el mes pasa otra cosa, y no es la que te imaginas. Marzo no es un mes barato de saldo, es un mes normal, y además es de los mejores para venir aquí.
Estás ya en primavera, así que el campo se ve precioso. Y no hace ni un frío excesivo ni un calor excesivo, que en una finca donde el plan es estar fuera importa bastante.
La cueva bioclimática por dentro: qué es exactamente
Le llaman de dos maneras y las dos son suyas: “cueva con hidromasaje” y “cabaña bioclimática con hidromasaje”. Es lo mismo, así que no te vuelvas loco al reservar.
Por fuera parece un montículo de hierba con una puerta de arco. Por dentro es una habitación entera de paredes blancas curvas, sin esquinas. Lo de bioclimática no es marketing: la tierra de encima le hace de aislante, y por eso no hay ni aire ni radiadores.
De espacio va sobradísima, y está bien repartida. Tienes una zona de estar propia con su sofá de obra y su mesa, aparte de la cama, así que no acabas sentado en el colchón por no tener otro sitio.
La cama va sobre una plataforma de obra, del mismo blanco que todo lo demás. El colchón es de los duros, a nosotros nos gustó, pero conviene saberlo si duermes mal en camas firmes.
Y luego está la pared que justifica el viaje. La cristalera ocupa el ancho entero de la cueva y da al campo, sin nadie enfrente.
Eso permite algo que casi ningún hotel te deja hacer: dormir con las cortinas abiertas y que te despierte el sol, sin que nadie te vea. Al amanecer se ve todo desde la propia cama.
Las cuevas van de dos en dos, y aun así no se oye nada
Este detalle no lo cuenta el hotel y a mí me habría gustado saberlo antes.
Las cuevas están emparejadas: la tuya y la de al lado comparten un muro. Cuando lo ves, lo primero que piensas es que vas a oír al vecino toda la noche.
Pues no pasó. No oímos absolutamente a nadie, y creo que es porque todo el mundo llega sabiéndolo y va con cuidado.
Funciona como un pacto silencioso: tú no haces ruido y el de al lado tampoco. Si vas con ganas de fiesta, este no es tu sitio, y creo que eso lo tiene claro todo el que reserva.
La bañera de hidromasaje: por lo que se viene aquí
Si reservas aquí es por esto, así que vamos al grano.
La bañera no está escondida en el baño: está dentro del dormitorio, empotrada en un hueco de gresite blanco, a un par de metros de la cama.
Funcionaba todo, que no es poco. Los chorros iban bien y el agua salía caliente sin tener que esperar.
El plan de la noche se monta solo: te bañas antes o después de cenar, sales, te metes en la cama y se acabó. No hay que salir de la habitación para nada.
El baño en sí, en cambio, es normalito y ya está. Le subí la nota a un 8 precisamente por la bañera, porque el lavabo y la ducha no tienen nada de particular.
Si lo que buscas es exactamente esto, tengo una lista con más opciones en los mejores hoteles con jacuzzi en Madrid, donde este entra como la opción de calidad-precio.
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La estufa de leña: por qué hay quien pasa frío y nosotros no
Hay reseñas por ahí que se quejan de haber pasado frío en estas cuevas, y quiero responder a eso con detalle, porque nuestra experiencia fue justo la contraria.
La cueva se calienta con una estufa de leña, no con radiadores. Y te dejan tanta leña que el problema acaba siendo el contrario: pasas calor.
Nosotros fuimos metiendo troncos y llegó un momento en que hubo que parar. La cueva estuvo cálida toda la noche de marzo, y eso que fuera hacía frío de verdad.
Si a alguien le ha pasado lo contrario, mi lectura es sencilla: se quedó corto de leña. Y la solución es todavía más sencilla, porque basta con pedir más.
La receta que funciona es esta. Enciendes la estufa por la tarde y la dejas puesta durante el día, y antes de dormir la cargas bien. Con eso ya no pasas frío.
Y si la noche es muy fría y la leña se consume rápido, te levantas de madrugada, echas un par de troncos y te vuelves a la cama. Es un minuto y se acabó el problema.
Comer y cenar en el hotel
La cena: calidad alta y ración corta
Aquí tengo que decir dos cosas que parecen contradictorias, y las dos son verdad a la vez.
La calidad de la cena es alta y le pondría un 8,5. Patatas caseras de verdad, buena carne, buen pescado y una tarta de queso casera de postre.
Pero la nota final baja a un 7,5 por un motivo concreto: las raciones se quedan cortas. Mi carne sí bastaba, la guarnición no.
El plato que peor salió parado fue el pescado. Un filete fino y pequeño con unas quince patatas contadas, hasta el punto de que Kristina pidió postre solo para llenarse.
Aun así te recomiendo cenar aquí, y no solo por comodidad. El pueblo más cercano queda a unos diez kilómetros, así que la alternativa es coger el coche de noche y bajar por la pista de tierra.
Los dos platos, las bebidas y los postres nos salieron por 48€ los dos, que para lo que se come no está mal.
El detalle que mejor resume la casa
Llegamos con hambre y todavía no era hora de cenar, así que preguntamos si tenían algo para picar.
No hay carta de raciones ni nada parecido, pero salieron con frutos secos y un par de plátanos para ir tirando, y nos los tomamos con una cerveza y un vino mientras esperábamos.
Eso, en un sitio de este tamaño, dice más que cualquier lista de servicios. Detrás no hay un mostrador, hay una persona, y se nota en cómo te tratan.
Va en la misma línea el bar, que funciona por confianza: te sirves tú la bebida, apuntas lo que has cogido en una hoja y lo pagas todo al irte. No hay nadie vigilando la barra.
El desayuno: la mejor nota de la comida, y se paga aparte
El desayuno no va incluido en la tarifa de la cueva. Nos costó 19€ los dos, y lo pagaría otra vez.
Es el apartado con mejor nota de toda la comida, un 8,5. Tortilla de patatas, buen jamón, buen queso, mermeladas, mantequilla, cafés y zumos.
Para un sitio de cuevas repartidas por el monte, la variedad está muy por encima de lo que esperaba. No es un buffet de hotel grande, pero no le falta nada de lo importante.
La única pega es de las que solo notas si desayunas así todos los días: solo hay pan blanco y tostada blanca, ni integral ni de semillas.
La finca: zona común, noches y piscina
Aparte de las cuevas hay un edificio principal, y ahí es donde se hace vida cuando no estás en la habitación.
Es donde se cena y se desayuna, así que acabas pasando bastante rato. El salón tiene una chimenea central enorme, con campana, encendida y rodeada de bancos.
Con los ventanales alrededor y el atardecer detrás, es el sitio donde te tomas algo antes de cenar. Es la estampa que mejor resume el hotel.
Arriba hay una sala de juegos. Tiene un billar que no es el de siempre, es de otro estilo, más una mesa de ajedrez, ping-pong y hasta una guitarra colgada.
Es también lo que hay para los niños dentro del hotel. No hay miniclub, ni animación, ni toboganes: si vienes en familia, el plan son la sala de juegos, el campo y las excursiones a caballo y de senderismo de la zona.
Las noches: el cielo, el silencio y las cuevas iluminadas
Esta es la parte que se lleva el 10 de mi hoja de notas y la razón por la que lo pongo por encima de otros sitios parecidos.
Estás en una finca aislada, sin pueblo cerca que ilumine el cielo. Con el cielo despejado se ven las estrellas desde la puerta de tu propia cueva.
El atardecer, antes, se ve con el sol cayendo y el cielo entero anaranjado. No es una vista bonita de fondo: es el motivo de venir.
Y luego el silencio, que es lo que más cuesta encontrar tan cerca de Madrid. De noche no se oye ni un coche, porque no pasa ninguno.
He estado en unos cuantos alojamientos de este estilo alrededor de Madrid, entre cabañas en los árboles y hoteles burbuja. En cielo nocturno, este gana.
Piscina y spa: la trampa del calendario
Ojo con esto antes de elegir fechas, porque es fácil llevarse un chasco.
La piscina exterior y el spa no coinciden nunca. Según la web del hotel, el spa cierra del 1 de junio al 16 de octubre, que es justo cuando apetece la piscina.
Nosotros fuimos en marzo y la piscina estaba cerrada. La vimos desde fuera, muy bien cuidada, pero no la pudimos probar.
Del spa tampoco te puedo hablar por experiencia propia, porque no llegamos a entrar, y prefiero decírtelo antes que ponerle una nota que no me he ganado.
Lo que sí te digo es cómo lo plantearía yo: si vas por la piscina, ve en verano; si vas por la cueva y la estufa, ve en invierno. Nosotros fuimos por lo segundo y no echamos de menos lo primero.
Lo que falla: agua, luz y polvo
Son cosas pequeñas, pero las cuento todas porque son las que bajan la nota.
La que más me chirrió: no dejan ni una botella de agua en la cueva. Hay dos tazas para el café y copas de champán, pero nada para beber.
Tampoco hay esos botecitos de leche para el café. Con el pueblo a diez kilómetros y una pista de tierra por medio, eso no se soluciona bajando al súper.
Después está la limpieza. Las tazas del café tenían polvo, y la manta de repuesto del armario también. Las lavamos nosotros y nos tomamos el café igual.
No es suciedad general, ojo: el resto de la cueva estaba muy bien. Es limpieza superficial en los rincones que nadie mira, y por eso el apartado se queda en un 7,5 en vez de subir al 9.
Y una última: la zona del baño se quedó sin luz y no supimos si estaba estropeada o si esa parte directamente no tiene punto de luz.
Lo que yo metería en la maleta
Agua para la habitación y algo de leche para el café, porque no hay ni una cosa ni la otra y no vas a bajar al pueblo a por ellas. Añade algo de picar y, ya puestos, una botellita de vino para la terraza. Con eso, la lista de pegas de esta reseña se queda prácticamente en nada.
Cuánto costó todo y mis notas
| Concepto | Lo que pagamos |
|---|---|
| Cueva con hidromasaje, 1 noche para 2 | 110€ |
| Cena de los dos, con bebida y postre | 48€ |
| Desayuno de los dos | 19€ |
| Aparcamiento | Gratis |
| Total de la escapada | 177€ |
177€ los dos, con la cena y el desayuno dentro y sin ninguna sorpresa al salir. Con un matiz de fechas: fuimos en domingo, que sale más barato que el sábado, y en marzo, que de tarifa es un mes normal.
En viernes o sábado sube, y en verano también. Aun así, por debajo de esa cifra no encuentras cuevas con hidromasaje privado tan cerca de Madrid.
Reservé en Booking, y no porque saliera más barato. Costaba exactamente lo mismo que en la web del hotel.
Lo hice por tres motivos concretos: los descuentos acumulados de mi cuenta, el bono para la siguiente reserva y, sobre todo, que cuando hay un problema Booking lo resuelve mejor que un hotel pequeño. A igualdad de precio, para mí es una decisión fácil.
Y recuerda que si te gusta nuestro trabajo y reservas con nuestro enlace, a ti no te cuesta más pero a nosotros nos dan una pequeña comisión para poder seguir mostrando hoteles sin aceptar invitaciones.
Mis notas apartado por apartado
| Apartado | Puntuación |
|---|---|
| Limpieza | 7,5 |
| Almohada y colchón | 8 |
| Baño | 8 |
| Desayuno | 8,5 |
| Cena* | 7,5 |
| Personal | 8 |
| Entorno y extras | 10 |
* Muy buena calidad pero faltó cantidad.
Puntuación media: 8,2 sobre 10.
Falta la piscina, que estaba cerrada, y falta el spa, en el que no entramos. No los puntúo porque no los probé, y meterlos a ojo sería inventarme la mitad de la nota.
Un 8,2 en mi escala es un sitio que recomiendo con la boca llena. Y si vas en verano y la piscina cumple, la nota sube, no baja.
La comparación que más me vale es esta: he dormido en muchos alojamientos de este estilo y este es de los que más me han gustado. No es que esté bien, es que gana a los de su categoría.
Preguntas frecuentes sobre el Hotel Spa Las Nubes
¿Se puede llegar al Hotel Spa Las Nubes con un coche normal?
Sí. Se llega en tres tramos: carretera, un trozo de camino asfaltado y, al final, el de tierra. Ese último es de tierra y grava, pero es una pista ancha y bien nivelada: subí con una berlina y bastó con ir a 20 o 30 km/h. Fui en seco, eso sí, y no sé cómo queda después de varios días de lluvia.
¿Qué días abre el Hotel Spa Las Nubes?
De jueves a domingo. De lunes a miércoles no abre, así que la escapada de mitad de semana aquí no es posible. Es su calendario habitual, no un cierre de temporada.
¿Cuánto cuesta una cueva bioclimática con hidromasaje?
Nosotros pagamos 110€ la noche por la cueva para dos, en un domingo de marzo de 2026. La cena de los dos fueron 48€ y el desayuno de los dos, 19€: 177€ en total. El viernes y el sábado suben de precio.
¿Se pasa frío en la cueva en invierno?
No, si no te quedas corto de leña. La receta es tener la estufa encendida durante el día y dejarla bien cargada antes de dormir. Si la noche es muy fría y la leña se consume rápido, te levantas de madrugada, echas un par de troncos más y listo. Te dejan de sobra.
¿Se oye a los vecinos desde la cueva?
No. Las cuevas van emparejadas y solo os separa un muro, así que todo el mundo va con cuidado. Nosotros no oímos a nadie en toda la noche.
¿Están abiertos la piscina y el spa?
Nunca a la vez. Según la web del hotel, el spa cierra del 1 de junio al 16 de octubre, que es justo la ventana en la que la piscina exterior tiene sentido. En marzo la piscina estaba cerrada.
¿Merece la pena cenar en el hotel?
Sí, y además casi no hay alternativa, porque el pueblo queda a unos diez kilómetros. La calidad es alta, con patatas caseras y buena carne, pero las raciones se quedan cortas: el plato de pescado fue el más flojo en cantidad.
¿El desayuno está incluido?
No, se paga aparte: a nosotros nos costó 19€ los dos. Aun así lo recomiendo, porque es el apartado con mejor nota de toda la comida y tienes tortilla de patatas, buen jamón y buen queso.
¿Se admiten mascotas?
Sí, por 25€ por mascota y día, pero solo en algunas cabañas. En las cuevas como la nuestra no las aceptan, así que si viajas con perro tienes que reservar otro tipo de alojamiento y te quedas sin hidromasaje en la habitación.
¿Es un sitio para ir con niños?
Encaja mejor como escapada de pareja, porque no hay miniclub, ni animación, ni toboganes: dentro del hotel están la sala de juegos con billar, el ping-pong y la zona común. Dicho eso, un peque se lo va a pasar bien, porque la naturaleza gusta a todo el mundo, y por la zona hay excursiones a caballo y senderismo.
El veredicto final
¿Para quién lo recomiendo?
Perfecto para ti si…
- Buscas una escapada de pareja con jacuzzi en la propia habitación sin alejarte mucho de Madrid.
- Te importa el cielo nocturno y el silencio. Aquí se ven las estrellas desde la puerta y no pasa un coche en toda la noche.
- Quieres una noche de estufa de leña con toda la leña que te apetezca meter, sin pagarla aparte.
- Puedes ir en domingo, que sale más barato que el sábado y es el que más disponibilidad deja de los cuatro días que abre.
- Te vale con cenar y desayunar en el propio hotel y no salir de la finca en toda la estancia.
No es para ti si…
- Vas buscando piscina y spa a la vez. No coinciden nunca: el spa cierra justo los meses en que la piscina abre.
- Solo puedes viajar de lunes a miércoles. Esos días el hotel no abre.
- Necesitas cenar fuerte. La calidad es alta pero las raciones se quedan cortas, sobre todo el pescado.
- Viajas con niños que necesiten miniclub y animación. Aquí el plan son una sala de juegos y el campo.
- Te agobia conducir por una pista de tierra, aunque sea ancha y se haga a 30 km/h.
Estuvimos en el Hotel Spa Las Nubes el domingo 15 de marzo de 2026. No aceptamos invitaciones de hoteles, así que la estancia la pagamos nosotros y no dijimos a qué nos dedicamos, y por eso podemos contar lo bueno y lo malo.
Si reservas a través de nuestros enlaces podemos llevarnos una comisión sin coste adicional para ti, y es lo que nos permite seguir pagando nuestras propias noches para mostrarte el hotel de forma transparente.
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