1.Hotel Spa Las Nubes
Cuevas con hidromasaje y chimenea a una hora larga de Madrid
8,2sobre 10Nuestra nota
- Valoración en Google: 4,8/5
- Albalate de Zorita, Guadalajara
A quién recomendamos esta cabaña
A parejas que quieran jacuzzi y chimenea dentro de la habitación sin irse lejos de Madrid, y a quien busque silencio y cielo oscuro. También vale con un niño: hay sala de juegos con billar y ping-pong, y por la zona se hacen rutas a caballo y senderismo.
Pros, contras y más información
PROS
- Hidromasaje y chimenea dentro de la propia cueva
- Cristalera de pared entera que da al campo
- Atardeceres y cielo estrellado desde la finca
- No se oye nada aunque las cuevas van de dos en dos
- Aparcamiento gratis pegado a cada cueva
CONTRAS
- Solo abre de jueves a domingo
- Raciones cortas en la cena
- El spa cierra justo cuando abre la piscina
Mi opinión tras alojarme 📝
Dormimos una noche de marzo en una de sus cuevas bioclimáticas, que el hotel también llama cabañas bioclimáticas con hidromasaje, así que al reservar puedes encontrarte cualquiera de los dos nombres. Es de los sitios de este estilo que más me han gustado, y he ido a muchos.
El desayuno se paga aparte y merece la pena, porque el pueblo queda a unos 10 km: tortilla de patatas, buen jamón, buen queso, mermeladas, cafés y zumos. La única pega es que solo hay pan blanco.
La cena es de calidad alta, con patatas caseras, muy buena carne y tarta de queso casera. Pero las raciones se quedan cortas, sobre todo la del pescado, así que si cenas fuerte pide postre.
La piscina exterior estaba cerrada en marzo y solo la vimos por fuera, muy cuidada. Ojo con el calendario: según el hotel, el spa cierra del 1 de junio al 16 de octubre, justo cuando la piscina tiene sentido, y nunca coinciden.
La cueva es amplia, con zona de estar y mesa aparte de la cama, la bañera de hidromasaje dentro y una cristalera que ocupa toda la pared. Dejan tanta leña para la chimenea que acabas pasando calor, y si te quedas corto, se pide más. Lo único que echamos en falta fue agua: no dejan ni una botella, así que súbela tú.
Los últimos kilómetros son de pista de tierra, ancha y nivelada. Se hacen con un coche normal a 20 o 30 km/h, aunque nosotros fuimos con el camino seco.





























































