Mi Opinión y Reseña de Dreams Riviera Cancún tras Alojarme (con pros & contras)

Por Javier Sobrino
Experto en viajes y fundador
Hay resorts en la Riviera Maya en los que ir de la habitación a la piscina es una excursión. Con un carrito y un niño de la mano, eso deja de ser un detalle y pasa a ser el viaje entero.
El Dreams Riviera Cancún es lo contrario, y ahí está casi todo su valor. Está a 25 minutos del aeropuerto de Cancún y tiene un tamaño difícil de encontrar: grande para que no le falte nada, pequeño para cruzarlo sin pensarlo.
Lo que más me sorprendió no fue la piscina infinita, que es de las más bonitas de la zona. Fue el desayuno. Le pongo un 9, y he desayunado en unos cuantos resorts del Caribe.
Lo que peor me lo hizo pasar no tiene que ver con las instalaciones. Fueron los mosquitos en cuanto se pone el sol, y un pantalón largo que no llevaba en la maleta.
Si viajas con niños de hasta 8 años, este hotel juega en su terreno. Si tus hijos ya son mayores, se les va a quedar pequeño en dos días.
Mi opinión rápida: un resort de cinco estrellas que se cruza en dos minutos
Le damos un 7,8 sobre 10.
Es una nota alta y la sostengo, pero conviene entender de dónde sale. Casi todo lo que puntúa arriba está en dos sitios muy concretos: la habitación y el desayuno.
La habitación se lleva un 9. Es luminosa, amplia y el baño está pensado por alguien que ha bañado a un niño alguna vez. El desayuno se lleva otro 9, y de los que recuerdo.
Lo que resta no está en las instalaciones. Está en dos cosas que nadie te cuenta antes de reservar: los mosquitos al caer la tarde y un código de vestimenta que te puede dejar sin cenar en el restaurante francés.
Y hay un tercer detalle práctico que solo importa si vas cargado: los edificios tienen dos plantas y no vimos ascensor en ninguno.
En una frase
El resort más cómodo de la Riviera Maya para venir con niños de hasta 8 años, siempre que metas en la maleta un pantalón largo y un buen repelente.
Lo mejor y lo peor: pros y contras
Lo mejor
- El desayuno, un 9: producto fresco, tortillas francesas hechas al momento con hasta 12 ingredientes y un puesto de tacos.
- La habitación, otro 9: luminosa, amplia y con un baño que se nota pensado para familias.
- El tamaño: se cruza el hotel entero en dos minutos, con carrito incluido.
- La piscina infinita: parece fundirse con el mar y tiene bar dentro del agua.
- El club infantil: de los más completos que hemos visto, con zona separada para bebés.
- El precio: suele salir más barato que otros resorts de su categoría en la zona.
Lo peor
- Los mosquitos en cuanto cae el sol: hay mucha vegetación y se nota. Repelente encima y a repetir cada hora.
- El código de vestimenta del francés: sin pantalón largo y con sandalias no entras, y no te avisan al reservar.
- No vimos ascensor: son dos plantas, pero el carrito lo subes tú.
- La cena se repite: la calidad aguanta, la variedad se queda corta si te quedas muchos días.
- Se le queda pequeño a los niños mayores: los dos toboganes y el club apuntan a los más pequeños.
¿Sabías que?
El Mini Club: el mejor sitio del hotel si tienes hijos pequeños
Aquí es donde el hotel se separa de sus vecinos. La mayoría de los clubes infantiles del Caribe son una sala con mesas y una tele. Este está dividido de verdad, y por edades.
Lo que más me gustó es que los bebés tienen su propia zona, separada de los niños mayores. Suena a detalle menor hasta que has visto a un niño de nueve años cruzar corriendo una sala llena de gateadores.
Por dentro hay tres ambientes: un comedor, una zona de pintura y manualidades, y otra tecnológica con futbolín y videojuegos. Por fuera, un patio grande con una torre de escalada en forma de pirámide y una zona de chorros de agua.
Y fuera del club, para el resto de la familia, hay máquinas recreativas y una canasta de baloncesto.
Piscinas y playa: dos toboganes para ellos y una piscina infinita para ti
El hotel tiene tres piscinas y están bien repartidas, que es más importante que el número.
La piscina de juegos es para niños de hasta 8 años: parque acuático, dos toboganes pequeños y una zona que no cubre. Justo enfrente está la familiar, que ya cubre y da para nadar de verdad. Es también donde el equipo de animación monta los juegos en el agua.
La tercera es la que te vas a acordar: la piscina infinita, con bar dentro del agua, música y vistas al mar. Es la mejor zona del hotel para los padres, y no está pegada a la de los niños.
Hay además un jacuzzi exterior apartado de todo, rodeado de vegetación y tumbonas, para cuando quieres desaparecer veinte minutos.
La playa es ancha y de arena fina. En temporada baja puede aparecer algo de sargazo, así que no cuentes con la foto de folleto todos los días. Lo compensan bien: hay una barra en cada extremo de las tumbonas, y se inventan cosas como competiciones de construir balsas.
Las habitaciones: el baño es lo que me llevo de aquí
Le damos un 9 a la habitación, y es la nota más alta que he puesto a un cuarto en bastante tiempo.
Nosotros dormimos en una con dos camas Queen, amplias y cómodas de verdad. Vi también configuraciones mejor resueltas para grupos grandes, así que si vais cinco o seis merece la pena preguntar al reservar.
El detalle que más me sorprendió está en el baño: la ducha de lluvia lleva un poyete para sentarse. Si has bañado a un niño de pie y en cuclillas durante una semana, entiendes por qué esto sube la nota un punto entero.
La bañera de hidromasaje está fuera del baño, al borde de la cama. Y sí, hay un teléfono junto al inodoro. No lo usamos, pero ahí está, por si te falta una toalla en el momento menos oportuno.
Cierran el conjunto con un menú de almohadas de tres tipos, para que elijas la que te va al cuello.
¿Vas con niños pequeños?
La comida: un desayuno de 9 y un pantalón largo obligatorio
Aquí hay que separar el desayuno del resto, porque no juegan en la misma liga.
El desayuno es un 9. Mucho producto fresco, y dos cosas que no había visto tan bien resueltas: una cocina en vivo de tortillas francesas con hasta 12 ingredientes a elegir, y un puesto de tacos. Hay también una barra de zumos naturales donde te hacen la combinación de fruta que pidas.
En el mexicano se come muy bien, y se nota el cuidado donde nadie mira: las patatas del menú infantil las cortan a mano, no salen de una bolsa de congelado. Ese tipo de detalle dice más de una cocina que la carta entera.
Comidas y cenas mantienen el nivel, pero si te quedas muchos días vas a notar que la variedad se agota antes que la calidad.
Y ahora lo importante, porque es lo que arruina cenas: el restaurante francés, el Bordeaux, tiene código de vestimenta estricto. Pantalón largo para los hombres y nada de sandalias. Si solo llevas bermudas en la maleta, no entras, y no te lo dicen al reservar.
Para el resto de horas hay una cafetería abierta las 24 horas, con picoteo y un café que se deja beber. Entra en la pulsera.
El hall y la naturaleza: coatíes correteando entre los edificios
El hall es de esos que te paran al entrar: techos altísimos y fuentes que más que fuentes parecen lagos. Por la noche hay música en directo, y la cantante que nos tocó era excelente. Buen sitio para un cóctel cuando los niños ya han caído.
Lo que más gracia nos hizo, sin embargo, está fuera. El hotel tiene mucho espacio verde entre los edificios de habitaciones, y por ahí andan libres los coatíes, que en casa llamamos «pangolonis». Se cruzan contigo camino de la piscina.
Desde el gimnasio se ven además pájaros exóticos que, por el tamaño y por cómo caminan, parecen dinosaurios pequeños.
Todo esto sale de una decisión de diseño: hay poca construcción para el terreno que ocupa. No te sientes agobiado en ningún momento y siempre tienes verde alrededor. Es también el motivo de que haya tantos mosquitos, así que el mismo acierto te trae el problema.
Spa y gimnasio: peces que te comen los pies y vistas a los pájaros
El Spa Tropical es precioso y tiene lo que se espera: jacuzzi, cabinas de masaje y piscinas de relax. Lo que no se espera es el tanque de ictioterapia, donde metes los pies y unos peces te los limpian a base de bocaditos. Da entre risa y respeto, y hay que probarlo una vez.
El gimnasio está dividido en dos zonas, cardio y funcional por un lado, fuerza por otro, con máquinas de nivel. Y tiene la mejor vista de un gimnasio que recuerdo: da a la vegetación y a los pájaros del complejo.
El equipo de animación organiza también tiro con arco, y funciona igual de bien con padres que con niños.
¿Merece la pena el Dreams Riviera Cancún?
Sí, y sobre todo si viajas con niños pequeños y encuentras un precio bueno. En el cómputo global le damos un 7,8 sobre 10.
Lo resumo en una palabra: es un hotel fácil. Es pequeño, todo está cerca y no vas a pasar el viaje calculando distancias. Eso, con un niño de tres años, vale más que una carta de restaurantes larguísima.
El reparto está bien pensado. Los padres tienen una piscina infinita con bar dentro del agua y un desayuno de 9. Los niños tienen su club a treinta metros de ahí. Y nadie estorba a nadie.
Ahora, las dos cosas que te van a fastidiar si no las prevés: mete un pantalón largo en la maleta y lleva repelente y úsalo cada hora en cuanto empiece a caer el sol. Las dos tienen solución y las dos te arruinan una noche si las olvidas.
El veredicto final
¿Para quién lo recomiendo?
Perfecto para ti si…
- Viajas con bebés o niños de hasta 8 años. El tamaño del hotel, el parque acuático y la pirámide de escalada están hechos para esa edad.
- Te mueves con carrito y no quieres caminar quince minutos para llegar a la piscina.
- El desayuno te importa de verdad. Si desayunar bien te cambia el día entero, este es tu hotel.
- Huyes del ambiente de fiesta. Aquí hay música en directo de calidad y fauna local, no cañones de espuma.
- Quieres una habitación cómoda de verdad, con un baño pensado para bañar a un niño sin acabar con la espalda rota.
No es para ti si…
- Vas con adolescentes o niños mayores. Los dos toboganes y el club se les quedan pequeños el primer día.
- Solo viajas con bermudas. Sin pantalón largo te quedas fuera del francés, y es el restaurante con mejor pinta del hotel.
- Te gustan los mega-resorts. Si quieres sentir que el hotel es una ciudad, este se te va a quedar corto.
- Los mosquitos te arruinan un viaje. Hay mucha vegetación y al atardecer se notan bastante.
- Vas muchos días seguidos y te importa la variedad en las cenas. La calidad aguanta, el repertorio no tanto.
Pagamos nosotros la estancia en el Dreams Riviera Cancún. No fue una colaboración ni una invitación del hotel. Si reservas a través de nuestros enlaces podemos recibir una comisión sin coste adicional para ti, y es lo que nos permite seguir pagando estancias para contarte lo bueno y también lo malo.
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